El gobernador Juan Manzur inauguró ayer junto a funcionarios del Ministerio de Desarrollo Social un Centro de Atención Primaria en Adicciones (Cepla) en Villa Angelina, el sexto de la capital. El mandatario recorrió las instalaciones acompañado por el vicegobernador Osvaldo Jaldo y por el ministro de Desarrollo Social, Gabriel Yedlin. “En estos espacios se ofrece acompañamiento, cuidado y tratamiento ambulatorio a personas con problemas de adicciones y sus familias”, afirmó Manzur.
“En el área de la Secretaría de Adicciones la idea era armar para este año seis dispositivos que articulen con la comunidad y con otras áreas de Gobierno, y hoy esto es una realidad”, dijo Yedlin, quien agregó que la próxima etapa será inaugurar “espacios Cepla” en localidades del interior provincial.
Matías Tolosa, secretario de Prevención y Asistencia de las Adicciones, explicó que el objetivo de estos centros es poder realizar un primer acercamiento a personas con un consumo problemático de adicciones. “Lo que buscamos con estos seis Ceplas (El Bosque, Villa Luján, Villa Alem, 143 Viviendas, La Costanera y Villa Angelina) era generar un anillo dentro de la capital. Buscamos generar espacios para tener más oportunidades de llegada de la gente al tratamiento, en el Cepla o en otros dispositivos. La población puede ir caminando a consultar en sus barrios”, explicó.
Tolosa comentó que a dos meses de la puesta en marcha del Observatorio de Adicciones del Ministerio, los primeros datos arrojaron más de 2.000 prestaciones en los Ceplas durante el año y el tratamiento de 600 pacientes. El 80% de esta última cifra supone casos nuevos. “Los estudios arrojan que el alcohol tiene una prevalencia de consumo del 80% y, luego, sigue el tabaco. A continuación están los fármacos, la cocaína y la marihuana. Ahora, no toda persona que consume cualquier sustancia está comprendida en un esquema de consumo problemático. Hay consumos sociales, que no están exentos de complicaciones a la salud, pero luego están las conductas compulsivas hacia una sustancia. Si una persona se levanta y organiza su vida en torno al consumo, esos consumos compulsivos pueden llevar a una adicción. Es un fenómeno global que no distingue clases ni grupos sociales”, explicó Tolosa.